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TREN MAYA; COMUNIDADES EN PENUMBRA, BAJA AFLUENCIA Y PROMESAS INCUMPLIDAS

Un análisis del Inegi de los datos del censo y entrevistas con decenas de residentes de las localidades situadas a lo largo de la vía reveló que la pobreza sigue arraigada y que es difícil encontrar empleos bien remunerados

Reuters.- En lo más profundo de la selva maya de México, unas luces blancas y brillantes resplandecen de forma inverosímil en un contexto de naturaleza salvaje: se trata de un centro de mantenimiento de una línea ferroviaria emblemática valorada en miles de millones de dólares.

Pero justo al otro lado de la valla perimetral, una aldea aislada de la red eléctrica yace sumida en la obscuridad.

El Tren Maya de México, un proyecto ferroviario de aproximadamente mil 500 kilómetros tenía como objetivo impulsar el desarrollo del empobrecido sur del país mediante la mejora de la infraestructura y el aumento del turismo.

Sin embargo, dos años después de su inauguración atraviesa dificultades. La venta de boletos cubre sólo una fracción de los costos operativos y los hoteles construidos a lo largo de la ruta permanecen en su mayoría vacíos.

Mientras tanto, a pesar de las promesas del gobierno, las comunidades locales cercanas a la línea afirman que han visto pocos beneficios.

Un análisis de Reuters de los datos del censo y entrevistas con decenas de residentes de las localidades situadas a lo largo de la vía reveló que la pobreza sigue arraigada y que es difícil encontrar empleos bien remunerados.

En Vida y Esperanza, a pocos pasos de un depósito de mantenimiento ferroviario, residentes habían esperado que el tren trajera cambios.

“Tampoco es como algo que estemos pidiendo de más”, dijo Mary Sandra Peraza, una mujer de 30 años y madre de cuatro hijos.

Las líneas eléctricas instaladas para el tren pasan casi directamente por su casa, pero ella depende de un panel solar y un generador alquilados para cubrir las necesidades energéticas de su familia.

“No hay un beneficio que sea realmente para nosotros”, dijo.

Antes del amanecer, Peraza prepara el desayuno en una placa eléctrica de propano en una pequeña cocina al aire libre. La única escuela primaria del pueblo se encuentra a un paso del depósito, pero no tiene conexión a la red eléctrica para ventiladores, computadoras o incluso una iluminación estable.

Su profesora, Lidia Patricia Chan —conocida por sus 35 alumnos como “Maestra Pati”— lleva años intentando que le conecten la luz.

Las autoridades le han dicho que no se puede instalar la electricidad hasta que los terrenos bajo la escuela cuenten con títulos de propiedad formales. El problema de la burocracia es habitual en parcelas comunales rurales como esta, pero ella había esperado que eso cambiara con la llegada de un megaproyecto que, según había prometido el gobierno, impulsaría el desarrollo y el progreso.

“Pues al inicio llega el proyecto y nosotros felices” , dijo Chan. Algunos residentes vendían comida a los trabajadores de la construcción, lo que, según ella, supuso un beneficio para la comunidad. “Pero cuando acabó pues así como llegó, se fue”.

En el estado Quintana Roo, donde se encuentra Vida y Esperanza, la proporción de hogares con electricidad registrada descendió ligeramente durante el periodo en que se construyó la línea ferroviaria, según datos oficiales, a pesar de que se construyeron nuevas subestaciones para suministrar energía a la línea.

Ni las secretarías de Educación Pública (SEP) ni la de Defensa (Sedena), que supervisa el funcionamiento del tren a través de una empresa estatal, respondieron a solicitudes de comentarios.

En respuesta a una pregunta sobre este artículo tras su publicación, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, defendió el proyecto como un éxito. En su conferencia de prensa matutina expresó que había contribuido al desarrollo regional, pero añadió: “no es de nada más de un día a otro”.

Los mayas han vivido durante mucho tiempo en la pobreza

El expresidente Andrés Manuel López Obrador promovió el Tren Maya, una ruta circular que conecta ciudades y yacimientos arqueológicos en la península de Yucatán, como una forma de llevar el desarrollo a las comunidades indígenas mayas y extender el turismo más allá de los complejos turísticos de playa como Cancún.

Pero ese desarrollo aún no se ha materializado, muestran datos del Gobierno.

Aunque el gasto federal en el Tren Maya provocó un aumento histórico del 13.2% en el crecimiento económico de Quintana Roo en 2023, ese impulso resultó ser temporal y relacionado con la construcción. El estado sufrió una contracción del 9.7% en los primeros nueve meses de 2025, según los últimos datos de la agencia de estadísticas, Inegi.

Quintana Roo redujo el desempleo y amplió la contratación formal, pero alrededor del 60% de los trabajadores de Yucatán siguen ocupando empleos informales sin protección legal ni de seguridad social.

Históricamente marginadas, las poblaciones mayas del sureste de México llevan mucho tiempo enfrentándose a altas tasas de pobreza y a un acceso limitado a los servicios.

Aunque gobiernos han prometido durante décadas que el desarrollo traería oportunidades, muchos activistas comunitarios afirman, por el contrario, que sus bosques se han fragmentado, las tierras comunales se han erosionado y las tradiciones se han visto amenazadas.

Las impugnaciones legales presentadas contra el tren por parte de grupos ecologistas y comunidades indígenas fracasaron finalmente, ya que el Gobierno impulsó el proyecto al amparo de exenciones por motivos de seguridad nacional.

Para muchos mayas, la tierra por la que discurre el tren es su herencia sagrada, fundamental para su identidad y que los vincula con sus antepasados.

“Me siento indignado por las formas como se llevaron al cabo -las cosas- (…) porque no nos tomaron en cuenta”, dijo Eliseo Ek, de 45 años, un activista indígena de la comunidad de Nicolás Bravo, en Quintana Roo.

Palabras Vacías, gritos secos

En Xpujil, un pueblo cercano a la línea ferroviaria y a la Reserva de la Biosfera de Calakmul, en el estado Campeche, Nicolás Moreno, un apicultor y agricultor de 50 años, abre un grifo dentro de su modesta casa de hormigón. No sale nada.

López Obrador prometió que se abordaría la escasez crónica de agua del pueblo cuando inauguró el acueducto Adolfo López Mateos-Xpujil en enero de 2024.

“¿Cómo hacemos una obra magna, como el Tren Maya, y no se introduce el agua?”, cuestionó López Obrador durante su discurso en un acto público.

Pero, según Moreno, los grifos siguen secos. “Fue una palabrería”, afirmó al hacer referencia a las promesas del expresidente.

Cada semana, trae agua en automóvil desde otra comunidad para que su hijo, un estudiante universitario, pueda bañarse, lavar los platos y tirar de la cadena.

Alrededor del 70% de la población de Campeche tiene acceso a agua corriente, según datos oficiales.

Asientos Vacíos, habitaciones vacías 

Mientras tanto, el tren ha tenido dificultades para atraer el interés esperado.

Concebido como una conexión ferroviaria fluida entre Cancún y otros destinos turísticos de primer orden, los retos legales, los cambios de trazado por motivos medioambientales y las limitaciones del terreno empujaron tramos clave hacia el interior y dejaron muchas estaciones lejos de los centros urbanos y los aeropuertos, lo que lo convierte en una opción menos práctica para los visitantes.

Reuters visitó tres estaciones en noviembre de 2025, todas ellas prácticamente vacías. En un viaje de tarde entre semana entre Bacalar y Chetumal, menos de 40 de los 230 asientos estaban ocupados.

López Obrador dijo en su momento que el tren transportaría tres millones de personas al año una vez terminado, una cifra que se ha reducido a 1.2 millones. Al mismo tiempo, el presupuesto del proyecto se ha disparado de 7 mil millones de dólares a más de 25 mil millones y los ingresos del año pasado cubrieron menos del 13% de los costos operativos.

La ruta del tren también ha dado lugar a una cadena de seis hoteles Tren Maya. Uno de ellos, situado en la reserva de Calakmul y rodeado de selva, cuenta con dos piscinas y comodidades modernas. Según un empleado de recepción, una noche de noviembre solo estaba ocupado en un 20%.

Los datos del Gobierno analizados por Reuters muestran que esas propiedades registraron tasas de ocupación mensuales medias de entre el 5 y el 24 % durante la mayor parte del año pasado.

La agencia que pertenece a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), que gestiona los hoteles, no respondió a una solicitud de comentarios.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha rechazado acusaciones sobre problemas en el tren y, por lo contrario, lo ha calificado de un éxito. Además, ha presentado regularmente ofertas de paquetes turísticos en sus ruedas de prensa diaria y ha sugerido que la línea ferroviaria también podría utilizarse para el transporte de carga.

Para Moreno, los hoteles suponen un impacto especialmente duro.

Su familia fue desplazada hace décadas cuando el Gobierno creó la reserva de Calakmul, un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO destinado a proteger la biodiversidad y las ruinas del otrora poderoso imperio maya.

“Estábamos primero desde el 1980 en esa comunidad”, dijo Moreno. “Fuimos reubicados en 1993 y, mira, hicieron un megaproyecto de hoteles dentro de la zona ¿Cómo es que nosotros fuimos desalojados?”, cuestionó.

“Pero en su mañanera dicen primero a los pobres, pero acabar con su derecho”, enfatizó.