CELEBRAN CATOLICOS JUARENSES EL ‘DOMINGO DE RAMOS’

Cientos de feligreses católicos se congregaron ayer en la Catedral, para iniciar con la celebración del Domingo de Ramos.

En la misa dominical oficiada por el vicario Eduardo Hayen se recordó la Pasión de Cristo y su muerte.

Luego de terminar con las liturgias, el sacerdote inició con una reflexión para los católicos presentes:

“Hemos estado tristes en la ciudad por el asesinato de la estudiante Dana Lizeth, una universitaria. El asesinato de esta chica ha hecho llorar a muchos en la ciudad, y cuando contemplamos nosotros la Pasión de nuestro Señor nos damos cuenta de que nuestro Jesús también lloró”, lamentó el padre Eduardo Hayen.

“Hoy podemos decir que Jesús llora por tantos crímenes que se cometen en nuestros pueblos y nuestra ciudad, por el narcotráfico, por tantos jóvenes metidos en las drogas; llora Jesucristo por la trata de personas, o por la migración forzada, o por tanta pornografía que con sus tentáculos invade nuestros teléfonos celulares, llora Jesucristo por tantas familias rotas”, manifestó el sacerdote.

Luego de terminar con la eucaristía, el vicario pidió en las plegarias universales por los migrantes.

“Pidamos por nuestros hermanos migrantes, por la pasión que ellos también están viviendo, para que el Señor los acompañe en el camino tan difícil que ellos tienen que seguir”, rogó el sacerdote.

Para finalizar la celebración religiosa, el vicario del templo bendijo las palmas y a los cientos de feligreses que acudieron en el inicio de la semana mayor de la Cuaresma.

En entrevista, el vicario de la Catedral reconoció que en la ciudad se vive una época de violencia, y el crimen de Dana, quien fue asesinada por su exnovio, es un caso doloroso que enlutó a la ciudad.

“Vemos que las pasiones se desbordan, no están controladas, yo creo que hoy que recordamos la Pasión de Cristo debemos reflexionar que esto no sólo enluta la ciudad, sino el corazón de Dios, no sólo por este crimen, también por tanta maldad que hoy vemos desbordada en muchos sentidos”, expuso el sacerdote.

“Lo único que puede transformar el corazón del hombre es una conversión, si este chico que mató a su exnovia hubiera estado más cerca de Dios, hubiera tenido el control de emociones, otra cosa sería. Los celos, la envidia y todo ese tipo de emociones cuando se desbordan llegan a estas tristes consecuencias”, mencionó el padre.

Hayen exhortó a la ciudadanía a que haga un frente común ante la violencia como los jóvenes universitarios.

“Hagamos un frente común contra la violencia, y atacarla por todos los frentes que podamos, principalmente de justicia, pero no sólo pidiéndole al Gobierno, es vernos cómo estamos, si somos personas que podemos controlar nuestras emociones; ese crimen reveló algo invisible que estaba pasando un hombre, y eso nos habla de que nosotros mismos debemos contener la violencia, que se puede desbordar en nuestras vidas personales y en nuestros hogares”, puntualizó Hayen.

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